Adaptar vs transformar

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Adaptar vs transformar.

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Ahora que ya llevo cierto tiempo trabajando en el mundo de los SocialMedia y que empiezo a entender ciertas cosas, me llama mucho la atención una pauta que se suele repetir en la mayoría de clientes con los que hemos empezado a trabajar; el miedo a invertir en Internet y “el sinsentido de no encontrarle el sentido”.
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Estos suelen pensar que lo que ya tienen, lo podemos coger y embutir en una página web o en un perfil de Facebook, y en realidad  siempre se hace necesario adaptar el lenguaje de la empresa y el estilo de la misma, a estas nuevas plataformas.
Enfocado de esta manera, las personas que forman parte de estas empresas, cuando empiezan a entender como se gestiona la imagen de una empresa en  la red, porque no decirlo, se desmoralizan sienten que están frente a un gran obstáculo que parece infranqueable, sienten que la mayoría de las pautas y los esquemas que han utilizado durante años para llevar a cabo su comunicación corporativa, han perdido fuelle y parece que ya no les sirven de mucho en este nuevo escenario.
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El origen del problema, (como casi todas las veces), viene de un planteamiento inicial que no es el adecuado. El enfoque que le damos al cambio al que estamos asistiendo requiere una nueva propuesta de modelo, se hace necesaria entonces una ruptura con las pautas del estadio anterior. Ya lo dijeron antes algunos, “si lo viejo no muere, lo nuevo no puede nacer”. Adaptar, enlaza con moldear, es como hacer un remiendo, ponerle mil y un parches a tu vieja piscina de plástico. Algunos de nuestros clientes antes de llegar a nosotros habían adoptado actitudes que auto-bloqueaban la gestión de su empresa en la red. No disfrutaban de  las posibilidades de la red, las sufrían.
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Por un momento imaginémonos intentando encajar las piezas de nuestro viejo puzzle,  en otro nuevo, donde los huecos a rellenar ya no son las mismos, no tienen el mismo tamaño, ni los mismos colores, ni tan siquiera las mismas texturas. Ya os podéis imaginar el resultado si conseguís encajar las viejas piezas, y el estado de ofuscación en el que rápidamente entraremos.  Si le enseñamos nuestro puzzle a cualquier persona, notará que fallan cosas, el resultado no será armónico. Así que llegados a este punto, olvidémonos de adaptar, olvidémonos del viejo puzzle, perdamos esos miedos y empecemos a pensar en transformar, una transformación que pasa por aceptar el cambio e intentar montar el poco a poco el nuevo puzzle.

 

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