La Economía de la atención

Son las doce y media de la mañana, entra un cliente por la puerta de la oficina se sienta en el sillón, saca el móvil de su bolsillo, revisa el correo y cuando ya se siente lo suficientemente observado nos planta un buenos días.

Parece sencillo, tiene una idea espectacular para captar seguidores en su página de Facebook, aunque todavía no entiende de que le sirve tener seguidores, igual piensa que todos esos seguidores han firmado un contrato de exclusividad con su marca a través de Facebook, igual piensa que los únicos anuncios que van a ver sus clientes en sus muros van a ser los de su empresa. Una empresa que todavía no ha despegado, pero como dice él , eso se debe a que el mercado no está lo suficientemente maduro.

El dice que tiene recursos ilimitados, que ahora es muy barato almacenar la información y que como su empresa se dedica a gestionar información sensible, no necesita ni grandes almacenes para albergar género, ni una flota de vehículos para distribuirlos. Con un poquito de espacio más  dice, puede albergar todos los sueños de sus clientes y así ofrecerles un producto que es vital, aunque ellos todavía no lo saben, (la excusa Jobs).

Tiene un montón de empleados, nos dice que jamás le faltará mano de obra cualificada, pero todos sabemos que no todo es ilimitado, la realidad es que no tiene clientes ilimitados, ni los tendrá. Ha elaborado un plan ideal que se sustenta basándose en la premisa de que sus clientes le van a dedicar casi el cien por cien de su atención y eso sencillamente es imposible. Aquí en la Red, podrás comprar más bits o contratar a más gente, pero como bien dijo ya hace algún tiempo Michale Goldhaber, hay un recurso cada vez más limitado; la atención

 ¿Cuan finita es la atención de las personas?…pregunta alguién..

…silencio en la oficina.

 Más sobre la Economía de la atención. (Inglés)

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